<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606</id><updated>2012-01-05T17:40:40.162-08:00</updated><category term='Razones para la humildad ontológica'/><category term='La misión vida explicada a Rigoberto Lanz'/><category term='Miseria epistemológica de Juan Barreto y Rigoberto Lanz'/><category term='¿Son confiables los coeficientes de confiabilidad?'/><category term='El universo no es infinito: una razón antropogénica'/><category term='Dios si juega a los dados. O acerca de la muerte del positivismo.'/><title type='text'>Ramón Francisco en sus tintas</title><subtitle type='html'>Que bueno que la modernidad ...en su maremágnum ... me permite un espacio como este, antes impensable, en el que puedo dar alojamiento público a las tintas que se derraman de mi mano; tintas que hablan reflexiones sobre epistemología, ciencia, educación, historia política de Venezuela y poesía. ramonfrancisco1@gmail.com</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>6</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-3226142697571998827</id><published>2010-12-12T17:29:00.000-08:00</published><updated>2010-12-16T07:41:02.978-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Dios si juega a los dados. O acerca de la muerte del positivismo.'/><title type='text'>Dios si juega a los dados. O acerca de la muerte del positivismo.</title><content type='html'>“Una inteligencia que conociera, en cualquier momento dado, todas las fuerzas que actúan sobre la naturaleza, así como las posiciones momentáneas de todas las cosas que componen el universo, debería ser capaz de encerrar en una sola fórmula los movimientos de los cuerpos más grandes del mundo y de los más pequeños átomos, a condición de que fuera lo suficientemente poderosa para someter todos los datos a análisis; para ella, nada sería incierto, futuro y pasado estarían presentes ante sus ojos”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;PIERRE LAPLACE (1749-1827)&lt;br /&gt;(Citado por Davies, 1985, p. 36)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según Egon Guba (1990), cada paradigma científico responde de manera diferenciada a 3 preguntas fundamentales. En general estas interrogantes son:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1.      Una pregunta ontológica: ¿Cual es la naturaleza de la realidad?&lt;br /&gt;2.      Una pregunta epistemológica: ¿Cuál es la naturaleza de la relación entre el investigador y la realidad?&lt;br /&gt;3.      Una pregunta metodológica: ¿Cómo debe el investigador emprender la búsqueda del conocimiento (en la realidad)?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al revisar lo que ha sido la historia del positivismo, se puede ver que este paradigma, dice Guba, hunde sus raíces en una, así denominada, “ontología realista”. Según tal ontología, “existe una realidad externa” al observador y, la misma, está “conducida por leyes naturales inmutables”. Por lo tanto, “el negocio de la ciencia es descubrir la ‘verdadera’ naturaleza de la realidad y como ésta ‘verdaderamente’ trabaja”. De todo esto se deriva, en última instancia, que “la meta última de la ciencia es predecir y controlar los fenómenos naturales”  (el subrayado es nuestro) (Guba, 1990, p. 19).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal visión, dominante en el siglo XIX, es la que se refleja en la cita de Laplace con la que encabezamos el presente ensayo. A lo planteado por Guba, es fundamental agregarle que la ontología positivista, además de considerar que la naturaleza estaba regida por leyes naturales inmutables que un observador, desde fuera de ella, podía develar, también considera que dichas leyes son causalmente deterministas. No de otra manera puede suponerse que para un observador, con una mente “lo suficientemente poderosa”, “nada sería incierto, futuro y pasado estarían presentes ante su ojos”, tal como planteaba Laplace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El éxito de las teorías científicas, y en particular el de la teoría de la gravedad de Newton, llevó al científico francés marqués de Laplace a argumentar, a principios del siglo XIX, que el universo era completamente determinista” (Hawking, 1989, p.81)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es la combinación de esos dos pilares antológicos fundamentales del paradigma positivista (primero, que toda la naturaleza está regida por leyes que sólo están esperando por nosotros para que las descubramos y, segundo, que dichas leyes son causalmente deterministas), lo que determinó, en medio del reinado incontestable de dicho paradigma, particularmente en el siglo XIX, una confianza plena en la capacidad potencialmente predictiva de la ciencia. Hay que decir que el paradigma positivista ha sido sumamente exitoso, particularmente en el campo de las ciencias exactas, y sin él no se hubiese dado la poderosa revolución industrial. Es necesario decir también, que la onda expansiva de tal éxito llegó, con mucha fuerza, hasta los primeros investigadores preocupados por el estudio de los fenómenos sociales. Tal fue el caso de Augusto Comte, quien a mediados del siglo XIX funda la Sociología, concibiéndola como una especie de ‘Física Social’. También fue el caso de Carlos Marx, quien a mediados del siglo XIX (nótese la coincidencia temporal) autocalifica su visión social como “socialismo científico” para, expresamente, contraponerla a aquellas que diferían de la suya a las que él calificó de “socialismos utópicos”. Marx, resguardándose tras el calificativo de “científico”, concibió a la Economía Política como una disciplina capaz de llevar a cabo predicciones sociológicas e históricas. Posteriormente esas, supuestas, predicciones ‘científicas’ fueron tomadas en serio por operadores políticos del siglo XX quienes, imbuidos de una fe ciega en las mismas, condujeron a sus países a verdaderas catástrofes sociales. Tal fue el caso del estalinismo. Como diría Ortega y Gasset, el hombre es él y sus circunstancias, y Comte y Marx no pudieron escapar a la circunstancia positivista dominante de su época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la confianza sobre la total capacidad predictiva de la ciencia, ha venido siendo modificada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El antiguo ideal científico de episteme –un conocimiento absolutamente cierto, demostrable- ha probado ser un ídolo. La exigencia de objetividad científica lleva inevitablemente a que toda afirmación científica sea provisional para siempre. Puede corroborarse, pero toda prueba es relativa a otros enunciados que son, a su vez, provisionales”. (Popper en Moreno, 1993, p. 299)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese proceso no ha sido brusco. Si se quiere ha sido rápido (en términos históricos), pero ha cumplido con sus pasos intermedios. Los primeros surgieron del propio templo de la ciencia. A finales del positivista siglo XIX, la ciencia tiene al universo ‘agarrado por la chiva’, Newton gobierna, hay un tiempo absoluto, hay un espacio absoluto. No es que en ese momento no existan ‘regiones’ en donde el ‘conocimiento científico’ no tenga que dar la batalla. Darwin (injustamente, pero no por su culpa, opacador histórico del segundo descubridor del evolucionismo…. Wallace), tuvo que dar la suya; pero a nivel de la ‘inteligencia’ no hay dudas de que el carro de la ciencia conducirá, a todos los que en él se monten, hacia la verdad, el progreso, la felicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los primeros avances de ese proceso (aunque, naturalmente, en su momento no se tuviera conciencia de ello) lo representó el experimento Michelson / Morley, llevado a cabo en Ohio (Cleveland) durante el año 1887. Para ese momento ya se sabía que la luz se comportaba como una onda y, por lo tanto, se suponía que la misma tenía que tener un medio para su transporte. Se supuso que ese medio era el éter. Ahora bien, si el espacio está lleno de éter, luego, dado que la tierra viaja a través del espacio, es decir, viaja a través del éter, por lo tanto debe crearse un “viento de éter”. Los citados investigadores preparan todo de manera precisa y llevan a cabo su famoso experimento, pero (desencanto) no aparece el pre-supuesto viento: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“De todo lo que antecede parece razonablemente cierto que si existiera algún movimiento relativo entre la tierra y el éter luminífero, debe ser pequeño”. (el subrayado es nuestro) (Michelson y Morley en Williams, 1968, p. 44, 45)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1904, 17 años después del experimento citado y a un año de la publicación por Einstein de su Teoría especial de la relatividad, el matemático y físico teórico francés Henri Poincaré revelaba, en un artículo publicado con motivo de la Feria Mundial, la continuada ausencia de esa importante pieza del rompecabezas newtoniano: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“… todos los intentos de medir la velocidad de la tierra con respecto al éter han llevado a resultados negativos” (en Williams, 1968, p. 51).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El experimento Michelson/Morley fue crucial, porque metió una cuña en el corazón del paradigma newtoniano predominante y, además, dispuso la bandeja de plata para el Sr. Albert Einstein. Dado que se había derrumbado la suposición que permitía explicar cómo es que la luz viaja a través del espacio, producto de esa anomalía,  se hizo necesario re-pensar los supuestos desde los que se partía. Pero nadie se atrevió a ir tan lejos en ese re-pensamiento como lo pudo hacer una mente libre de las camisas de fuerza del academicismo como lo fue la mente del Sr. Einstein. Ese personaje es el que destruye, al principio del siguiente siglo, dos de los principales agarres a tierra de una ciencia que se siente segura, anclada en una realidad discernible, positiva: el espacio y el tiempo newtonianos. Primero se deshace del espacio absoluto: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La introducción de un ‘éter luminífero’ resultará superflua en tanto en cuanto la concepción que aquí vamos a desarrollar no requiere un ‘espacio absolutamente estacionario’…”.  (el subrayado es nuestro) (Einstein en Williams, 1968, p. 62). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego lo hace con el tiempo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Vemos, pues, que no podemos atribuir una significación absoluta al concepto de simultaneidad; dos sucesos que, vistos desde un sistema dado de coordenadas, son simultáneos, no pueden ser considerados como sucesos simultáneos al contemplarlos desde un sistema que se halle en movimiento con respecto al primero” (Einstein en Williams, 1968, p. 67)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La publicación de la “Teoría especial de la relatividad” en 1905 y de la “Teoría general de la relatividad” en 1916, provocaron vértigo en el sector profano pero, sobre todo, en el sector científico de la sociedad de aquellos días. Pero lo que hizo Einstein para destruir la realidad sobre la que se sostenía una ciencia positiva, no fue nada comparado con lo que, simultáneamente, hacía “la mayor revolución científica de todos los tiempos” (Davies, 1986, p. VII): la teoría cuántica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La revolución cuántica se dio en el primer tercio del siglo XX. Albert Einstein, el padre de la teoría de la relatividad, también estuvo entre los parteros de la revolución cuántica, mediante uno de sus 3 artículos de 1905 (dedicado a la aplicación de la teoría de los quantos al efecto fotoeléctrico) y por el que obtuvo el premio Nobel. Esta revolución no ha tenido tanta connotación pública como la Teoría de la relatividad, pero de su templo han salido infinidad de aplicaciones tecnológicas (como la electricidad, la radio, la televisión, nuestros teléfonos celulares y la computadora con la que ahora escribo) y, como bien ha señalado el profesor de matemáticas y física teórica del King’s College, Paul Davies, “ninguna persona seria duda que la teoría sea cierta” (1986). Pero la física cuántica es la física del micro cosmos y su objeto de estudio son entes atómicos; es decir, su objeto de estudio es un inobservable, condición ésta última suficiente para derrumbar la ciencia positiva del siglo pasado. El epistemólogo Mario Bunge lo plantea de la siguiente manera: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Concuerdo con la tesis central de Popper de que el positivismo es ciencia obsoleta, es decir, algo convertido en obsoleto por el descubrimiento de entidades inobservables como los campos y los átomos” (las negrillas son nuestras) (1975, p. 121)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la capacidad destructiva de la teoría cuántica sobre el positivismo no se queda allí; el Principio de incertidumbre de Heisenberg es aún más demoledor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Heisenberg demostró que la incertidumbre en la posición de la partícula, multiplicada por la incertidumbre en su velocidad y por la masa de la partícula, nunca puede ser más pequeña que una cierta cantidad, que se conoce como constante de Planck” (Hawking, 1988, p. 83)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En términos matemáticos el Principio de incertidumbre se expresa de la siguiente manera:&lt;br /&gt;∆P x ∆V x m ≥ h/2π. En donde ∆P es la incertidumbre en la medición de la posición de la partícula, ∆V es la incertidumbre en la medición de su velocidad (o momento), m representa la masa y h/2π es el valor de la Constante de Planck, el cual es una cantidad mayor a cero. Esto quiere decir, que el producto de las incertidumbres en la velocidad y la posición de cualquier partícula atómica, nunca puede ser reducida a “cero incertidumbre”. Lo que el principio quiere decir es que, si no podemos llegar a saber el estado actual del universo, entonces es imposible poder llegar a calcular, con exactitud, cualquier estado futuro del mismo. Lo primero que tendemos a pensar, es que la imposibilidad que anuncia el principio es provocada por limitaciones nuestras, como observadores, y no porque la realidad de la partícula no posea, a la vez, una posición y una velocidad de manera simultánea, tal como ocurre con cualquier objeto macroscópico de nuestro mundo cotidiano. Pero no es así, el principio de incertidumbre de Heisenberg anuncia una característica intrínseca de la realidad. Dice Trefil que “Preferimos pensar que la partícula tiene ‘realmente’ una posición y un momento bien definidos (como los tiene una bola de billar) y considerar al principio de incertidumbre como un detalle técnico sin importancia (1985, p. 41.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El principio de incertidumbre de Heisenberg nos da una pista ontológica: el azar es parte de la naturaleza de la realidad. Einstein, quien, como ya dijimos, había contribuido al desarrollo de la propia teoría cuántica y fue premiado por esa contribución, no pudo terminar aceptando tanta falta de sentido común y soltó su famosa frase: “Dios no juega a los dados” (a la que Woody Allen, muchos años después y desde el campus cinematográfico, le contestó en “Anna y sus hermanas”: “Si, Dios no jugará a los dados, pero se la pasa jugando al escondite”). La polémica se armó entre todos los eruditos de la física de aquél momento. El propio padre de la criatura, Heisenberg, en su libro “Física y filosofía”, recordaba las discusiones:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Recuerdo las discusiones con Bohr, que duraban hasta la madrugada y terminaban casi en desesperación; y cuando al final de la discusión salía a solas a pasear por el parque vecino, me repetía a mi mismo una y otra vez la pregunta: ¿Es posible que la naturaleza sea tan absurda como parecen indicar esos experimentos atómicos?” (En Davies, 1985, p. 40)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la polémica principal se dio entre el grupo de Copenhague (el grueso de los padres de la teoría cuántica), encabezado por Bohr, y un grupo, más pequeño, encabezado por Einstein. El grupo de Einstein proponía experimentos que intentaban demostrar que las partículas si poseían una posición y una velocidad definidos y Bohr y sus compañeros se los refutaban. Este contrapunteo fue así hasta que Einstein junto a Boris Podolsky y Nathan Rosen, en un artículo publicado en Physical Review, propusieron un experimento que no pudo ser refutado ni teórica ni experimentalmente. Esto se debió a que, para el momento, no existían las condiciones tecnológicas necesarias para llevar a cabo dicho experimento. Tales condiciones, sólo pudieron comenzar a reunirse en la década de los 70 y fue, a comienzos de los 80, cuando el experimento Einstein/Podolsky/Rosen se pudo llevar a cabo. Con la ausencia de sus proponentes y de los adversarios de aquellos, el experimento se llevó a cabo en 1982, en París, dirigido por el investigador Alain Aspect.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El programa culminó con un experimento realizado en el verano de 1982 que por primera vez parecía conclusivo. Los resultados eran inequívocos. Einstein estaba equivocado. La incertidumbre cuántica no puede ser eludida. Es intrínseca e irreducible. La ingenua realidad –la realidad de las partículas poseedoras de propiedades bien definidas en ausencia de toda observación- no podía ser sostenida. Aspect había clavado el último clavo en el ataúd de la física basada en el sentido común” (Davies, 1985, p. 44)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El positivismo, para los que todavía tenían dudas, terminaba de derrumbarse. En el nivel más básico de la realidad, al colocarse el azar en el centro del escenario, queda, si bien no eliminada, dado que, como diría Popper (1990, p.24), “vivimos en un mundo de propensiones” o de dados cargados, si derrumbada de su trono de supremacía máxima, la causalidad determinista. Queda también relegada, por lo tanto, la pretensión positivista (expresada al principio de estas letras en las palabras del señor Pierre Laplace) de que la ciencia pudiese llegar a tener una total capacidad predictiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que .....  Dios si juega a los dados,…… ¡aunque los dados estén cargados!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bunge, M. (1975). Teoría y realidad. Barcelona, España: Editorial Ariel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Davies, P. (1985). Superfuerza. Barcelona, España: Salvat Editores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Davies, P. (1986). Otros mundos. Barcelona, España: Salvat Editores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Einstein, A. (1973). Sobre la electrodinámica de los cuerpos en movimiento. En Williams, P (Editor), La teoría de la relatividad (pp. 61 – 67). Madrid: Alianza Editorial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guba, Egon (1990). The paradigm dialog. New York: Sage&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hawking, S. (1988). Historia del tiempo. Barcelona, España: Editorial Crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michelson, A. y Morley, E. (1973). Sobre el movimiento relativo de la tierra y el éter luminífero. En Williams, P (Editor), La teoría de la relatividad (pp. 34 – 45). Madrid: Alianza Editorial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Moreno, A. (1993). El aro y la trama. Episteme, modernidad y pueblo. Caracas: Centro de investigaciones populares&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poincaré, H. (1973). Los principios de la física matemática. En Williams, P (Editor), La teoría de la relatividad (pp. 51 – 60). Madrid: Alianza Editorial&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Popper, K. (1990). Un mundo de propensiones. Madrid: Editorial Tecnos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trefil, J. (1985). De los átomos a los quarks. Barcelona, España: Salvat Editores.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-3226142697571998827?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/3226142697571998827/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=3226142697571998827' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/3226142697571998827'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/3226142697571998827'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2010/12/dios-si-juega-los-dados-o-acerca-de-la.html' title='Dios si juega a los dados. O acerca de la muerte del positivismo.'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-2089958961266383571</id><published>2009-04-07T08:58:00.000-07:00</published><updated>2009-04-07T09:09:02.654-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='La misión vida explicada a Rigoberto Lanz'/><title type='text'>La misión vida explicada a Rigoberto Lanz</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Nota&lt;/strong&gt;: Este artículo fue publicado en El Nacional, el sábado 12 de agosto de 2006, en respuesta a otro de Rigoberto Lanz en el que dicho autor maneja, en mi consideración, un marco histórico acerca del surgimiento de la ciencia totalmente falso.&lt;br /&gt;________________________________________________&lt;br /&gt;El pasado viernes 28 de julio, Rigoberto Lanz publicó en El Nacional un artículo intitulado “La Misión Ciencia explicada a los niños”. En ninguna parte del mismo es posible encontrar la explicación prometida por el autor en el título. Casi todo el artículo está más bien dedicado a denostar de “las ciencias conocidas” y de sus “mandarines”, con adjetivos que ocupan,  prácticamente, dos de las tres columnas del mismo: “esta gafedad”, “el catálogo de necedades”, “rastrojos conceptuales”, “intelectuales anacrónicos”, “indigencia epistemológica”, “impunidad teórica” o “callosidad neuro-cognitiva”. Lo que si hace el señor Lanz, es asomar una caracterización del “modelo tradicional” de ciencia que él (ellos) “queremos desmontar”: 1.-“la ciencia es históricamente el saber dominante de La Modernidad”, 2.-“la racionalidad científica es constitutiva de la razón del capital” y 3.- “la lógica de la ciencia es la lógica del poder”. &lt;br /&gt;Las dos primeras caracterizaciones nos permiten conocer la ubicación temporal que, de la ciencia, tiene el señor Lanz. La misma solo abarca los últimos 10 siglos, debido a que es en el siglo XI cuando comienza a aparecer la burguesía en y alrededor de fortalezas feudales amuralladas. De manera que la ciencia, si es un apéndice del episteme burgués como plantea el sr. Lanz, no podría tener más de 1000 años de existencia. Cualquier historiador sabe que esto es obviamente falso. La aparición de la filosofía y de la ciencia se da con la inauguración de una nueva actitud ante la producción del conocimiento que, entre otros, impulsó un pensador griego llamado Tales de Mileto (625-546 a.C.); y esto ocurrió hace casi 2600 años. Entre las hazañas de dicho pensador, quien es considerado el padre de la filosofía, está la de haber pronosticado un eclipse de sol. Pero Tales de Mileto llevo a cabo una hazaña aun mayor: promovió una actitud epistemológica revolucionaria para un momento en el que lo preponderante para explicar la realidad era la transmisión acrítica de los mitos. Dicha nueva actitud giraba en torno a la idea de que las hipótesis propias no había que defenderlas a ultranza sino criticarlas, abrir espacio para las observaciones de otros actores y tratar de derrumbarlas. Esta es una actitud, ante el universo, contraria a la de las religiones y a la de, sus primo-hermanas, las ideologías. De esa actitud epistemológica fueron herederos, 25 siglos después, Albert Einstein, quien no protegió sus hipótesis sino que, por el contrario, dio indicaciones de cómo éstas podían ser falsadas, y el epistemólogo Karl Popper. De manera que la ciencia no es un órgano exclusivamente inherente al tiempo histórico de la burguesía. Su nacimiento es anterior al mismo y lo trasciende. &lt;br /&gt;Pero voy a ir más allá con otro planteamiento: la ciencia hunde sus raíces en tiempos que están más allá del período civilizatorio. Cuando el homo Homo habilis fabricaba herramientas, hace cerca de 2 millones de años, se había sumergido ya en una actividad tecnológica, en una racionalidad instrumental, científica. Esa actividad de fabricación de herramientas lleva implícita procesos cerebrales mediante los cuales, el fabricante, se plantea un problema,  hipotetiza una solución  y predice un resultado. Es decir, ya hace dos millones de años, los ojos de nuestros antepasados estaban inundados de método y de teorías (¿Esto le dice algo amigo Lanz?). Luego, la visión de mil años es muy corta. Lo que nos pasa, en todo caso, se veía venir hace millones de años. &lt;br /&gt;Por último me voy a referir a su tercera caracterización: “La lógica de la ciencia es la lógica del poder”. Concuerdo con Usted en que también en la ciencia funciona la lógica del poder. La misma funciona hasta en el amor de pareja (¿se acuerda de aquel libro llamado “Que hace el poder en tu cama”?).  Cuando nuestros padres nos engendraron, salieron a la carrera 400 millones de espermatozoides. Sin ningún tipo de ética compitieron entre ellos y triunfó sólo uno; el mío, el de Usted y el de cada uno de los seres humanos que vive o ha vivido. La vida, desde el principio, esta impregnada por la búsqueda de supremacía, búsqueda de poder. Cierto, esto tiene consecuencias perversas; somos la primera especie que tiene conciencia de ello. Pero, como puede verse, “la lógica del poder” es un rasgo intrínseco de nuestros genes y no exclusivo de la actividad científica. &lt;br /&gt;¿Es posible borrar “la lógica del poder” en las sociedades humanas? Confieso que en este punto, a veces, me embarga un pesimismo como aquél que se metió en el alma de Luís Buñuel al final de su vida.  Pero cuando trabajo con los niños en la escuela rural, éste se desaparece y la risa y el optimismo toman su lugar. Entonces creo que es posible “rodear” la lógica del poder y ponerla a trabajar en función de la construcción de mundos mejores;…… pero esto implica mucha más creatividad que un listado de denuestos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón Francisco Reyes Echegaray / Maestro rural&lt;br /&gt;email. ramonfrancisco3@hotmail.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-2089958961266383571?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/2089958961266383571/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=2089958961266383571' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/2089958961266383571'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/2089958961266383571'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2009/04/la-mision-vida-explicada-rigoberto-lanz.html' title='La misión vida explicada a Rigoberto Lanz'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-8975524629698847825</id><published>2008-04-20T13:49:00.000-07:00</published><updated>2008-05-31T04:27:54.119-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='¿Son confiables los coeficientes de confiabilidad?'/><title type='text'>¿Son confiables los coeficientes de confiabilidad?</title><content type='html'>Hay algo que no está del todo bien en muchos de los textos sobre metodología de la investigación, cuando catalogan un conjunto de métodos que supuestamente prueban la confiabilidad de los instrumentos de investigación social, bajo una denominación común: coeficientes de confiabilidad. Esta denominación común transmite información tácita sobre dichos métodos que, en realidad, es falsa. Para comenzar, estos métodos no miden “lo mismo”, por lo que no tendrían porque tener “una misma” denominación. Algunos de ellos miden el nivel de estabilidad de las respuestas (como el test – re test), otros miden la equivalencia de las respuestas (como las formas alternas) y, por último, están los que miden la coherencia interna.... también de las respuestas (tal es el caso de los métodos que trabajan con los datos recogidos en una sola aplicación como el alfa de Cronbach). Esta falta de unicidad, en cuanto a lo que realmente hacen estos métodos, puede llevar a situaciones paradójicas como aquella en la que un instrumento sea altamente confiable de acuerdo al coeficiente de "confiabilidad" test – re test, pero muy poco confiable de acuerdo al coeficiente de “confiabilidad” alfa de Cronbach. Hay algo en esta paradoja que no es confiable, .... y no es el instrumento de investigación evaluado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una segunda información falsa, tácitamente transmitida, es la de considerar que estos “diversos” métodos que miden cosas diferentes (sea lo que sea que midan), lo miden sobre nuestro instrumento de investigación. La verdad es que lo que ellos miden, lo miden sobre “las respuestas” dadas por las personas que conforman nuestra muestra y no directamente sobre el instrumento aplicado. Parece sutil la diferencia pero no lo es tanto. Cierto es que a partir de unas “respuestas” coherentes podemos suponer que dicha estabilidad es producida por un instrumento también coherente. Esto es verdad, pero lo es hasta cierto punto, porque la coherencia o incoherencia de las respuestas también está relacionada de manera importante con la homogeneidad o heterogeneidad de aquello acerca de lo que estamos preguntando o investigando, es decir, la homogeneidad o heterogeneidad de nuestro objeto de investigación. Si nuestro objeto de estudio es homogéneo, este factor de la ecuación aumenta la probabilidad de que las respuestas obtenidas sean coherentes y de que el coeficiente alfa sea mayor; pero si nuestro objeto de estudio es heterogéneo y más complejo, no necesariamente unas respuestas heterogéneas, que bajen un poco el coeficiente alfa, estén reflejando un problema con el instrumento sino que pueden estar hablando acerca de la mayor complejidad de la particular realidad que es foco de nuestra de atención. ¿Qué debemos hacer?, ¿sacrificamos la complejidad de nuestro objeto de estudio eliminando los items de nuestro instrumento que no concuerdan con las respuestas de los otros items, con el fin de subir unos puntos en un coeficiente de confiabilidad que mide homogeneidad de respuestas (consistencia interna) como el alfa de Cronbach, o preferimos no eludir la complejidad de lo que estudiamos aunque eso implique que nuestro instrumento no arroje un alfa mínimo de 0.80?. ¿En este caso, no será mas importante que hacerle justicia a la prueba, hacerle justicia al objeto de investigación?.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hay aún mas en relación a esto de que los “coeficientes de confiabilidad” miden lo que miden acerca de respuestas y no directamente acerca del instrumento mediante el cual se obtienen esas respuestas. Al ser esto así, puede presentarse la situación siguiente: que el “Coeficiente de confiabilidad” (que muchos autores tratan sin mayores explicaciones y con una fe ciega en que el mismo refleja la confiabilidad del instrumento) salte bruscamente al introducir los datos de un nuevo caso o sujeto entrevistado. Por ejemplo: podemos haber tabulado los datos de 35 aplicaciones del instrumento determinado y estar obteniendo, hasta ese momento, un coeficiente de confiabilidad alfa de 0.71, y al introducir los datos de la aplicación número 36 el coeficiente de confiabilidad puede saltar, bruscamente, a 0.80. Con las respuestas de 35 sujetos, y de acuerdo con los autores, tenemos que nuestro instrumento no es suficientemente confiable, pero con las respuestas de tan sólo un sujeto más, nuestro instrumento pasa mágicamente a ser confiable. ¿Como "sabe" el instrumento, que a partir de las respuestas de una persona más debe cambiar de condición?.. ¿Cómo es que con la diferencia mínima de 1 caso, un instrumento pasa de no ser confiable a si serlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por lo visto, hay algo que no parece ser confiable en los coeficientes de confiabilidad. O tal vez lo que no es confiable es la manera como ellos son tratados en la literatura. Para empezar planteamos que, a la hora de hablar de “Coeficientes de confiabilidad”, se debe discriminar a cada uno de los diferentes métodos utilizados indicando lo que realmente mide cada uno de ellos: coeficiente de coherencia interna de las respuestas (alfa), coeficiente de estabilidad de las respuestas (test – re test) y coeficiente de equivalencia de las respuestas (formas alternas). Por otra parte, debe indicarse que estos coeficientes, extraídos de las respuestas obtenidas, ciertamente dependen de alguna manera de la buena o mala hechura del instrumento que se busca evaluar, pero también dependen de muchas otras cosas como el número de casos, lo homogéneo – heterogéneo del objeto de investigación y hasta de la historia previa de los sujetos estudiados. De manera tal que, podemos concluir, los diferentes “Coeficientes de Confiabilidad” son herramientas relativas para evaluar instrumentos de investigación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-8975524629698847825?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/8975524629698847825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=8975524629698847825' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/8975524629698847825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/8975524629698847825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2008/04/son-confiables-los-coeficientes-de.html' title='¿Son confiables los coeficientes de confiabilidad?'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-6923054300262529938</id><published>2008-02-10T03:17:00.000-08:00</published><updated>2009-04-11T09:37:30.405-07:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='El universo no es infinito: una razón antropogénica'/><title type='text'>El universo no es infinito: una razón antropogénica</title><content type='html'>&lt;ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;li&gt;&lt;strong&gt;Índice&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I. Modus tollendo tollens: Si U, entonces P&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II. Una aclaratoria importante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III. Una consecuencia de que el universo sea infinito: réplicas de nosotros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV. Nuestra vida es la vida de nuestras réplicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V. Primero la Información … luego la materia y la energía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. La misma información, la misma conciencia, millones de ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII. Modus tollendo tollens: P es falso, entonces U también es falso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII. ¿Una violación a la teoría especial de la relatividad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX. Conclusīvus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Referencias&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.-Modus tollendo tollens: Si U, entonces P&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En lógica existen varios tipos de silogismos, o formas de razonamiento, mediante los cuales es posible poner a prueba una hipótesis acerca de una categoría universal de hechos u objetos; vale decir, poner a prueba un enunciado universal. Uno de ellos es el llamado Modus tollendo tollens (del &lt;a title="Latín" href="http://es.wikipedia.org/wiki/LatÃ&amp;shy;n"&gt;latín&lt;/a&gt;, modo que negando niega). Dicho razonamiento presenta la siguiente forma lógica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si U, entonces P.&lt;br /&gt;Premisa 2:&lt;br /&gt;P es falso.&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces U también es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;U es un enunciado Universal y P es un enunciado Particular. Por otra parte P, a su vez, es consecuencia lógica (e inevitable) de U. Pongamos un ejemplo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si “Todos los seres humanos son chinos” (U), entonces “Eustaquio es chino” (P).&lt;br /&gt;Premisa 2:&lt;br /&gt;“Eustaquio es chino” (P) es falso&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces “Todos los seres humanos son chinos” (U) también es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De esta manera podemos falsar (o demostrar la falsedad) de un enunciado universal si se refutan sus conclusiones lógicas particulares. En otras palabras, de la falsedad de un enunciado particular, que sea consecuencia lógica de un enunciado universal, se puede inferir la falsedad de dicho enunciado universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, lo contrario no es posible; de la verdad de un enunciado particular no podemos inducir la verdad de enunciados universales. Por ejemplo, no podemos afirmar lo siguiente:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si “Ching Ching es chino” (P) es verdadero&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces “Todos los seres humanos son chinos” (U) también es verdadero&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo anterior es incorrecto aun cuando en la Premisa 1 coloquemos los nombres de 150 personas chinas o los de 200 millones. Cada nuevo caso (o prueba) no le agrega más verdad a la conclusión universal que se pretende. He aquí la gran debilidad del método inductivo: la conclusión o enunciado universal contienen mucha más información que la que le aporta el anunciado particular sobre el que pretende apoyarse. Podemos haber visto sólo cisnes blancos en nuestra vida, pero esto no nos autoriza (desde el punto de vista lógico) a afirmar que todos los cisnes del universo son blancos. Y en el caso que hayamos podido observar todos los cisnes del universo y comprobado que, efectivamente, son blancos, el enunciado universal “Todos los cisnes son blancos” habría pasado a ser de poco interés para la lógica (y para la ciencia), ya que a la misma le interesa arrojar redes predictivas sobre aquella parte del universo que no podemos observar; su interés no está en “descubrir” lo que es evidente. He aquí la base de la crítica a la inducción que inició David Hume y completó Kart Popper. La inducción, aunque desde el punto de vista psicológico produce muchas de nuestras conclusiones cotidianas, sin embargo, no sirve como base lógica para sustentar el conocimiento, en particular el conocimiento científico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que existe una situación asimétrica entre la falsación y la comprobación: de la falsedad de P se puede establecer la falsedad de U, pero de la verdad de P no se puede establecer la verdad de U. Los enunciados universales se pueden falsar (o demostrar su falsedad) pero no comprobar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La razón por la que hemos comenzado nuestras reflexiones con el método de razonamiento lógico conocido como Modus tollendo tollens, es porque haremos uso del mismo para intentar sustentar nuestra hipótesis o presunción de que el universo no es infinito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.-Una aclaratoria importante&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aclaramos que no somos físicos ni matemáticos, pero basaremos todo nuestro razonamiento sobre información y premisas aceptadas actualmente en la comunidad de los investigadores del área y, particularmente, sobre las relaciones lógicas de los enunciados con los que vamos a tratar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.- Una consecuencia de que el universo sea infinito: réplicas de nosotros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las consecuencias lógicas del enunciado universal “El Espacio Es Infinito” (EEEI) sería el enunciado particular “Existen Réplicas Exactas de Nosotros” (EREN). Como plantea Tegmark:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La idea de tal alter ego parece extraña y poco plausible, pero por lo visto tendremos que vivir con ella, debido a que es respaldada por las observaciones astronómicas. Actualmente, el modelo cosmológico más sencillo y popular predice que usted, realmente, tiene un gemelo en una galaxia ubicada a unos 10 a la 10 a la 28 metros de aquí"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn1" name="_ftnref1"&gt;[1]&lt;/a&gt;. (2003, p. 31).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En realidad no sería sólo una réplica exacta de cada uno de los seres humanos que vivimos en el planeta tierra, sino infinidad de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Hay infinitud de planetas habitados, de los cuales no uno, sino muchos contienen personas con la misma apariencia, nombre y recuerdos de usted, viviendo todas las variantes posibles de las elecciones de su vida"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn2" name="_ftnref2"&gt;[2]&lt;/a&gt;. (Tegmark, 2003, p. 31).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el marco de un espacio sin fin, un fenómeno que se ha presentado una vez puede presentarse infinidad de veces. Esto es una derivación lógica de la teoría de las probabilidades. Por otra parte, la hipótesis de los universos paralelos (en los que existen replicas exactas de cada uno de nosotros) no es una de origen metafísico, sino que la misma es considerada en la comunidad de físicos, matemáticos y astrofísicos contemporáneos como una implicación directa de las modernas observaciones cosmológicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No son sólo un producto de la ciencia ficción; los otros universos son una consecuencia directa de las observaciones cosmológicas"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn3" name="_ftnref3"&gt;[3]&lt;/a&gt; (Tegmark, 2003, p. 31)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluso se habla no de uno sino de cuatro niveles de Universos Paralelos (UP’s).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El nivel 1 de UP’s sería el menos controversial. Se parte del siguiente razonamiento: si suponemos un universo bidimensional con espacio para 4 partículas subatómicas, los arreglos posibles de dichas partículas serían 2 a la 4, es decir, 16 arreglos. En el marco de un espacio infinito en el que caben, obviamente, más de 16 universos de este tipo, los arreglos comenzarían a repetirse. Es decir, a una distancia determinada del primer universo a considerar, aparecería un universo paralelo idéntico al mismo. Dado que nuestro universo tiene espacio para unas 10 a la 118 partículas, los posibles arreglos serían 2 a la 10 a la 118. Cuando esos arreglos se terminen, los mismos comenzaría a repetirse y aparecerían universos paralelos idénticos al nuestro. Incluso se puede calcular la distancia donde aparecería la más cercana réplica de nuestro universo: 10 a la 10 a la 118 metros. A esa distancia habría una réplica exacta de cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un segundo nivel de UP’s, es aquel que se derivaría de una expansión acelerada que presentó el universo en los primeros instantes del big bang, y que ha sido denominada como “inflacionaria” (Hawking, 2005, p. 95). En dicha fase, el universo se habría expandido a una taza mucho mayor que la precedente y que la posterior a ella. La fase “inflacionaria” habría ocurrido entre los 10-35 segundos y los 10-33 segundos del comienzo del big bang y expandió al universo desde un tamaño mucho más pequeño que un protón (10-15 metros) hasta el de una bola de golf (Lederman, 1996, p. 354). Aunque en occidente se atribuye la hipótesis inflacionaria a una propuesta del físico estadounidense Alan Guth (del Instituto Tecnológico de Massachussets) hecha en 1981, las barreras políticas de aquellos días (década de los 70, inicios de los 80 del siglo XX) no permitieron conocer a los lectores de este lado del mundo que, en realidad, las primeras versiones de dicha propuesta vinieron de la mano de Alexei Starobinsky del Instituto L. D. Landau de Física Teórica de Moscú (Linde, 1998, p.101). La hipótesis de la fase inflacionaria o del Universo Inflacionario fue propuesta con el objetivo de dar respuesta a algunos problemas no resueltos por la Teoría original del big bang. Dicha presunción ha sido, hasta ahora, exitosa en la explicación de características particulares de nuestro universo. La vinculación entre la hipótesis del universo inflacionario y el planteamiento que estamos exponiendo, en cuanto a que si el universo fuese infinito existiesen replicas exactas de nosotros mismos en otros lugares del mismo, viene dada por el hecho de que tal etapa inflacionaria habría generado, a gran escala, grandes burbujas separadas de Universos Paralelos de Nivel 1 (Tegmark, 2003, p. 31). Es decir, los UP’s de nivel 2 contienen infinidad de UP’s de nivel 1 en burbujas que se encuentran separadas por espacio vacío en expansión, por lo que no es posible la comunicación entre ellas por intermedio de ondas electromagnéticas que viajen a la velocidad de la luz. En dichas burbujas también existirían replicas exactas de nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los universos múltiples de nivel 1 y nivel 2 implican mundos paralelos muy lejanos en el espacio, tanto que no son observables. Pero el nivel 3 de Universos Paralelos no necesita de un espacio infinito; “…está justo alrededor de usted”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn4" name="_ftnref4"&gt;[4]&lt;/a&gt; (Tegmark, 2003, p. 36). Dicho nivel está representado por aquellos universos paralelos que se derivan de la interpretación del físico teórico Hugh Everett III acerca de la mecánica quántica. Según dicha interpretación (sobre la cual no entraremos en detalles físico matemáticos que no manejamos, tal como hemos señalado anteriormente), nuestra realidad está permanentemente subdividiéndose en realidades paralelas; subdivisiones que representan todas las alternativas posibles a nuestro universo. En dichos universos existen, de manera estática, todas y cada una de los posibles arreglos de la materia. En este sentido, el tiempo (y lo que vivenciamos como cambios), no es sino una ilusión producida por la secuenciación de dichos estados o arreglos. Esos universos subdividiéndose, no se encuentran localizados en un espacio ordinario sino “en un reino abstracto de todos los posibles estados” (Tegmark, 2003, p. 37).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por último, el nivel cuatro de UP’s, implicaría la existencia de universos paralelos cuyas particularidades es que estarían gobernados por leyes de la física y, por lo tanto, estructuras matemáticas totalmente diferentes. Hay una pregunta fundamental en el camino hacia este planteamiento: ¿Por qué solo tendría derecho de existencia una de las muchas estructuras matemáticas posibles… la nuestra? Tegmark propone asumir una simetría matemática total, lo que implicaría que todas las estructuras matemáticas existen realmente. En este sentido, cada estructura matemática diferente corresponde a un universo paralelo diferente (por ejemplo, aquellos universos que obedezcan las leyes de la física clásica pero sin efectos cuánticos u otros en los que fluya el tiempo mediante pasos discretos en lugar de ser continuo, o aquellos en los que exista el espacio pero no el tiempo, etc.). Sobre dichos universos sólo se puede pensar de manera abstracta, dado que existirían fuera del espacio y el tiempo por nosotros conocidos (Tegmark, 2003, p. 40).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos interesan aquí los UP’s de nivel 1, los cuales son consecuencia lógica y directa de EEEI y no consideraremos los niveles 2, 3 y 4, los cuales para existir no sólo dependen de EEEI, sino también de que el universo hubiese pasado por una fase inflacionaria (UP’s de nivel 2), de determinadas cualidades del mundo cuántico (UP’s de nivel 3) o de la posibilidad que existan realidades gobernadas por estructuras matemáticas diferentes (UP’s de nivel 4). Para el primer nivel, bástese que el espacio sea infinito para que, cada cierta distancia, existan UP’s idénticos al nuestro con réplicas exactas de nosotros mismos. Podemos ahora enunciar nuestra Premisa 1:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si “El Espacio Es Infinito” (EEEI), entonces “Existen Réplicas Exactas de Nosotros” (EREN)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O bien:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si EEEI, entonces EREN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que tenemos la intención de demostrar que EEEI es falso, entonces nuestro siguiente paso sería demostrar que EREN es falso. Nuestra secuencia argumentativa debería continuar de la siguiente manera:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 2:&lt;br /&gt;EREN es falso&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces EEEI también es falso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora bien, este es el momento para plantearse una pregunta importante: ¿es posible demostrar que no existen replicas exactas de nosotros en universos paralelos? Para responderla es necesario detenernos en algunos razonamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV.- Nuestra vida es la vida de nuestras réplicas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los seres vivos del planeta tierra mantienen un proceso permanente de recambio de materia mediante un mecanismo de división celular. “Ese ciclo de duplicación y división, conocido como el ciclo celular, es el mecanismo esencial mediante el cual todas las cosas vivientes se reproducen”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn5" name="_ftnref5"&gt;[5]&lt;/a&gt; (Alberts et al, 2002, p. 983). En el caso de los organismos unicelulares, al completarse cada “ciclo celular” se habrá reemplazado la totalidad de la materia que los conforma: “En especies unicelulares, tales como bacterias y levaduras, cada división celular produce un organismo completamente nuevo” &lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn6" name="_ftnref6"&gt;[6]&lt;/a&gt; (el subrayado es nuestro) (Alberts et al, 2002, p. 983). Mientras que en los organismos multicelulares y en el caso particular de los seres humanos, el proceso de reemplazo celular y, por lo tanto, de materia, no se da de una sola vez pero es bastante rápido: “Incluso en el cuerpo humano, la división celular es normalmente necesaria para reemplazar las células que mueren. De hecho cada uno de nosotros debe fabricar muchos millones de células cada segundo simplemente para sobrevivir”&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn7" name="_ftnref7"&gt;[7]&lt;/a&gt; (el subrayado es nuestro) (Alberts et al, 2002, p. 983)&lt;br /&gt;Sin embargo hay un viejo paradigma en cuyas fronteras se tendría que detener nuestra suposición según la cual todas las células del cuerpo humano son reemplazadas por otras. Ese paradigma es el siguiente: “En el cerebro adulto, las vías nerviosas son fijas e inmutables; todo puede morir, nada puede regenerarse”. (Ramón y Cajal, 1928, citado por Argibay, 2006). Sin embargo este paradigma ha venido siendo erosionado desde que se ha establecido que en antiguas partes del cerebro, como el sistema olfativo y el hipocampo, se presentan procesos de neurogénesis o generación de nuevas neuronas (Palmer, 1995, citado por Argibay, 2006). Pero uno de los pasos más significativo en este erosionamiento paradigmático fue reportado el 15 de octubre de 1999, en un artículo de la revista Science, en el que Elizabeth Gould y sus colegas anunciaban que la neurogénesis también se presentaba en la corteza cerebral, la parte más grande y avanzada del cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"La opinión tradicional es que el neocortex de primate adulto es estructuralmente estable y que la neurogénesis y formación de sinapsis ocurren solamente durante el desarrollo. Sin embargo, la plasticidad estructural en cerebro adultos es encontrada tanto entre los vertebrados de más bajo nivel como en las estructuras mamíferas filogenéticamente más viejas tales como el bulbo olfativo y el hipocampo, incluso de primates. Además, la neurogénesis se encuentra extendida en el cerebro adulto aviar, incluyendo el hyperstriatum, una estructura homologa a la corteza cerebral mamífera. Por lo tanto, podría parecer paradójico que no haya pruebas convincentes de neurogénesis en el neocortex de mamíferos adultos… Informamos que en macacos adultos, nuevas neuronas son efectivamente añadidas a algunas regiones de la corteza donde ellas extienden axones. La presencia de nuevas neuronas en áreas de cerebro involucradas en funciones de aprendizaje y memoria apoya las primeras sugerencias en relación a que las neuronas generadas en la adultez pueden desempeñar un papel en dichas funciones"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn8" name="_ftnref8"&gt;[8]&lt;/a&gt;(Gould et al, 1999, p. 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si bien no se ha podido establecer que todas las células cerebrales sean reemplazadas por otras nuevas, los hallazgos continúan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Científicos han encontrado que el cerebro humano adulto puede crear nuevas células. … Investigadores de Nueva Zelanda y Suiza han mostrado evidencia de la existencia de canales, que parten de los ventrículos del cerebro, que liberan nuevas neuronas hacia el bulbo olfativo"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn9" name="_ftnref9"&gt;[9]&lt;/a&gt; (Swaminathan, 2007).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos descubrimientos están provocando cambios en la anterior presunción de que las neuronas del cerebro humano nunca son reemplazadas por otras.&lt;br /&gt;.&lt;br /&gt;"El conocimiento de la neurogénesis en el cerebro del adulto y su regulación por cambios ambientales, tales como el estrés ha significado un gran avance no solo en neurobiología, sino en áreas como la geriatría o los trastornos del aprendizaje, sin hablar de las enfermedades psiquiátricas como la depresión y los trastornos neurológicos como la epilepsia y el infarto cerebral. Aun nuestros conceptos acerca de la denominada “mente” y los procesos cognitivos se modifican con el nuevo paradigma. Si bien, durante los últimos años la modelización cerebral ha girado en torno al denominado “enfoque conexionista” y a la interpretación de los mecanismos de procesamiento cerebral como los emergentes de un sistema de redes neuronales, debemos decir que si el cerebro se comporta aunque más no sea (SIG) esquemáticamente como una red neuronal artificial (Roíz, 1998), ésta debe ser muy particular ya que debería tener una arquitectura dinámica a dos niveles, la fuerza y el cambio de las conexiones (Hebb D.O, 1949) (Van Ooyen A., 2005), y el agregado y desaparición de nuevos componentes en el sistema (neurogénesis y apoptosis)".(Argibay, 2006, p. 50, 51)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como el cuerpo humano está formado por la sumatoria de “especies unicelulares” (nuestras células), cada una de las cuales al experimentar su propio proceso de “división celular produce un organismo completamente nuevo”, luego al completarse tal proceso en la totalidad de las células que nos conforman, nuestro propio cuerpo es “completamente nuevo”. Al terminar el proceso de división celular en todas y cada una de nuestras células, la materia que nos conformaba al principio de dicho proceso habrá sido sustituida por otra y nuestro cuerpo, en cuanto a la materia se refiere, será otro completamente nuevo. Este es un proceso que se repite muchas veces durante el curso el nuestras vidas. Cada cierto tiempo no somos la misma persona. Nuestra vida sería, en realidad, la vida de nuestras réplicas materiales o corporales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.- Primero la Información… luego la materia y la energía&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Pero cómo es que, mediante el proceso del ciclo celular, habiéndose cambiado toda la materia de nuestro cuerpo, seguimos viendo dicho cuerpo como “el mismo”?. La respuesta es que hay algo que sigue siendo “lo mismo”: la información (la cual determina de que manera se ordena la materia nueva que entra y reemplaza a la saliente materia de nuestro cuerpo). “La información” está siendo considerada, cada vez mas, el componente fundamental del universo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Pregúntele a alguien de que está hecho el mundo físico, y probablemente le dirá ^de materia y energía^. Sin embargo, si hemos aprendido algo de ingeniería, biología y física, sabemos que la información es un componente crucial. El robot de una fábrica de automóviles es proveído con metal y plástico, pero no hará nada útil sin abundantes instrucciones que le digan qué pieza ha de soldar a otra. Un ribosoma de una célula es proveído con componentes básicos de aminoácidos y es impulsado con la energía generada por la conversión del ATP en ADP, pero no podría sintetizar proteínas sin la información que le suministra el ADN del núcleo celular. Igualmente, un siglo de desarrollo en física nos ha enseñado que la información es un actor fundamental en los sistemas y procesos físicos. Efectivamente, una línea de pensamiento actual, iniciada por John A. Wheeler de la Universidad de Princeton, considera que el mundo físico está hecho de información, con la energía y la materia como elementos secundarios"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn10" name="_ftnref10"&gt;[10]&lt;/a&gt;. (Bekenstein, 2003, p. 59)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mantenimiento de la información que determina “donde va” cada nueva materia que pasa a conformar nuestro soma, en sustitución de otra que ha salido, no sólo permite que otros seres humanos (y nosotros también) sigan identificando a nuestro cuerpo como “el mismo” sino que, y este es uno de nuestros planteamientos centrales, es la responsable de que “nos sintamos” los mismos. En otras palabras, es la responsable de nuestra conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI. - La misma información, la misma conciencia, millones de ojos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si en este momento, en otros universos, existen replicas exactas de nosotros mismos, obviamente conformadas por los mismos tipos de partículas subatómicas ordenadas de la misma manera, podemos entonces suponer que conformarían la misma “conciencia” que ahora poseemos nosotros para leer este artículo. La única manera de negar esto es que nuestra “conciencia” esté de alguna forma “atada”, no al arreglo o a la información que determina como están dispuestos los á-tomos en nuestro cuerpo, sino a los átomos mismos. Pero esto no puede ser así debido a que nuestros cuerpos no son sistemas cerrados, sino “sistemas disipativos” (Prigoggine, 1999), es decir, sistemas abiertos que se encuentra intercambiando materia y energía de manera permanente con su entorno. Ejemplos sencillos del intercambio de materia que nuestro cuerpo mantiene cotidianamente con el ambiente son la respiración, la ingesta de alimentos, las innumerables veces que nos cortamos y vuelven a crecer las uñas y el pelo o el aumento (o disminución) de nuestra masa corporal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cantidad de átomos que conforma nuestro cuerpo a los 10 años, por ejemplo, es mucho menor que a los 30; sin embargo, durante el tiempo transcurrido entre ambas edades, hemos seguido teniendo la certeza de ser la misma conciencia. Nunca nos ha ocurrido una mañana que, al abrir los ojos, nos encontremos, para nuestra sorpresa, detrás de los ojos de un animal o, siquiera, detrás de los ojos de otro ser humano que vive al otro lado del planeta. Siempre nos despertamos detrás de “los mismos” ojos. En el curso de nuestra vida, nuestra conciencia (en el sentido en el que estamos hablando) se ha mantenido, a pesar de que la materia que nos conforma no se ha mantenido. Por lo tanto nuestra conciencia debe estar atada a un “arreglo” básico de un tipo de materia y no a la materia misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un prueba viviente de lo que acabamos de decir es Usted. Si Usted, quien ahora lee este articulo. Usted es el experimento que demuestra (con la multiplicidad de veces que ha cambiado durante su vida la materia que le conforma) que átomos diferentes, pero del mismo tipo y ordenados de la misma manera, reproducen la misma conciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Usted pudiese tener ahora sobre su mesa, guardados en diferentes frascos, los diferentes “elencos” de átomos que lo conformaron en momentos puntuales de su vida pasada. A pesar de que en este momento Usted está conformado por un “elenco” de átomos diferentes a los que se encuentran en los citados frascos imaginarios, sin embargo se sigue considerando “el mismo” desde el punto de vista de la conciencia. Usted ha sido, con el paso del tiempo, la misma conciencia pero en diversos cuerpos conformados por diferentes elencos de materia. Su vida pasada ha sido la vida de muchas replicas casi exactas de usted mismo y cada una de esas diferentes replicas ha sido portadora de la misma conciencia. Entonces, a través de toda su vida, múltiples y diferentes elencos de átomos del mismo tipo ordenados de la misma manera han dado “vida” a una misma conciencia que ha mirado la realidad a través de muchísimos ojos. Somos una especie de onda (imagínese una onda concéntrica en un estaque de agua) que a cada momento diferente esta formada por materia diferente la cual esta ordenada por “la misma información”. Nuestra hipótesis es que nuestra conciencia ha surgido atada a esa tal “información” que le da orden a la materia y no a la materia misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si esto es así, luego millones de copias nuestras en millones de universos paralelos, que repliquen “la misma información” de ordenamiento de átomos del mismo tipo, representaría no solo una copia somática sino, también, una reproducción de la misma conciencia que mira el universo a través de millones de ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VII.- Modus tollendo tollens: P es falso, entonces U también es falso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De existir, en universos paralelos, replicas somáticas exactas de nosotros se daría el fenómeno de una misma conciencia que ve a través de millones de ojos. Pero he aquí que llegamos al punto que demostraría por qué no existen réplicas de nosotros mismos en universos paralelos, es decir, hemos llegado al punto que demostraría que EREN (la consecuencia lógica de EEEI) es falsa: una misma conciencia viendo a través de millones de ojos sería una conciencia esquizofrénica (del griego σχίζειν, escindir, y φρήν, inteligencia); la conciencia de cada ser humano sería una conciencia esquizofrénica observando millones de realidades al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no es eso lo que nos ocurre. Dado que en un espacio infinito todo es posible, podríamos tener una replica exacta de nosotros haciendo cosas, sutil o no tan sutilmente, diferentes a las que hacemos en este mismo momento. De manera que, justo ahora, la conciencia común que compartimos yo y una de mis tantas supuestas replicas estaría obligada a ver, al mismo tiempo, la pantalla de mi computadora y, por ejemplo, el techo de mi estudio. Imaginemos tal situación, con variaciones sutiles y otras nada sutiles, multiplicado por millones de veces. Si eso fuese así, la situación de absolutamente todos los seres humano sería la de un estado de total esquizofrenia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esto no es lo que se da y por lo tanto, desde nuestro punto de vista, EREN es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VIII.- ¿Una violación a la teoría especial de la relatividad?&lt;br /&gt;Podría considerarse que nuestro planteamiento acerca de una misma conciencia viendo la realidad simultáneamente a través de millones de ojos, configuraría una violación a la “Teoría especial de la relatividad” por cuanto supondría la transmisión de mensajes de manera instantánea. Recuérdese que dicha teoría establece que ninguna señal puede viajar más rápido que la luz. Sin embargo uno de los fenómenos aun no explicado en el campo de la física quántica es el así denominado “Entanglement” o entrelazamiento quántico. Dicho fenómeno consiste en lo siguiente: si se tienen dos partículas cuyo origen es común (por ejemplo, una pareja de &lt;a title="Electrones" href="http://es.wikipedia.org/wiki/Electrones"&gt;fotones&lt;/a&gt; que provienen de una fuente común), al medirse una condición de alguna de ellas (el momento lineal, el spin o la polarización, por ejemplo), el resultado de dicha medición influye de manera instantánea en la otra partícula. En 1934, Albert Einstein y dos colaboradores suyos, Boris Podolsky y Nathan Rosen, en una propuesta experimental conocida ahora como “Experimento EPR” (acróstico formado con las iniciales de los nombres de sus autores), llamaron a ese (en aquel momento) posible efecto (acerca del cual no creían que pudiese darse) “acción fantasmal a distancia”. Dicha propuesta (hecha en el marco de la polémica Einstein – Born, quien por lo visto si creía que Dios jugaba a los dados), no fue posible llevarla a cabo experimentalmente, dadas las condiciones tecnológicas de la época. Treinta años más tarde, el físico irlandés John Bell planteó un test para comprobar si realmente tenía lugar o no tal fenómeno. Dicho test se pudo realizar con total fiabilidad por los científicos estadounidenses John Clauser y Stuart Freedman en 1972. Los resultados confirmaron la realidad de la “acción fantasmal a distancia” y a partir de ese año hubo una cascada de revalidaciones experimentales culminadas por los experimentos del físico francés Alain Aspect, que dieron lugar a su tesis doctoral en 1983. Es decir, que hasta ahora, Einstein lleva perdida la apuesta y la “acción fantasmal a distancia” (o lo que configuraría una transmisión instantánea de mensajes) ha recibido apoyo empírico.&lt;br /&gt;Más recientemente algunos autores como Sommerfeld, Feinberg, El Naschie, Mejías, Sigalotti y Sira, han venido planteando la existencia de partículas que viajan más rápido que la luz, las cuales podrían explicar fenómenos como el “entanglement” o entrelazamiento cuántico:&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;p&gt;"En particular, esas partículas hipotéticas pueden jugar un papel decisivo en aclarar la aparente correlación instantánea revelada en los numerosos experimentos tipo EPR. Por ejemplo, es bien conocido en mecánica cuántica que las partículas pueden desaparecer sin dejar rastro alguno de ellas (aniquilación quántica) o simplemente aparecer de ningún lado (creación quántica), moverse de un lugar a otro sin pasar por el medio (efecto túnel quántico), o incluso pasar instantáneamente de un estado a otro (salto quántico)"&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftn11" name="_ftnref11"&gt;[11]&lt;/a&gt;. (Sigalotti, Sira, Mejías, 2003, p. 471)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que no todo está dicho en la viña del señor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IX.-Conclusīvus&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dado que cada uno de los individuos que conformamos la especie humana se encuentra observando el mismo mundo (aunque ciertas interpretaciones varíen, todos nos tropezamos con la misma pared) se puede llegar a la siguiente conclusión: no existen réplicas exactas de nosotros mismos en universos paralelos porque, de ser así, todos estaríamos mirando millones de realidades simultáneamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De manera que:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si “El Espacio Es Infinito” (EEEI), entonces “Existen Réplicas Exactas de Nosotros” (EREN)&lt;br /&gt;Premisa 2:&lt;br /&gt;“Existen Réplicas Exactas de Nosotros” es falso&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces “El Espacio Es Infinito” también es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dicho en lenguaje lógico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Premisa 1:&lt;br /&gt;Si EEEI, entonces EREN&lt;br /&gt;Premisa 2:&lt;br /&gt;EREN es falso&lt;br /&gt;Conclusión:&lt;br /&gt;Entonces EEEI también es falso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alberts, B., Johnson, A., Lewis, J., Raff, M., Roberts, K. y Walter, P. (2002). Molecular biology of the cell. New York: Garland Science.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Argibay, P. (2006). La regeneración del sistema nervioso central: Cambios de paradigma y medicina regenerativa. Química viva. Número 3, año 5, diciembre 2006. 35 – 56&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bekenstein, J. (2003). Information in the holographic universe. Scientific American. 289 (2), 59 – 65.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gould, E., Reeves, A., Graziano, M., Gross, C. (1999). Neurogénesis in the Neocortex of Adult Primates. Science. 286 (5439), 548 - 552&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hawking, S. (2005). Brevísima historia del tiempo. Barcelona (España): Crítica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lederman, L., Teresi, D. (1996). La partícula divina. Barcelona (España): Crítica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Linde, A. (1998). The self – reproducing inflationary universe. Scientific American. 9 (1), 98 – 104.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prigogine, I. (1999). Las leyes del caos. Barcelona (España): Crítica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sigalotti, L.; Sira, E.; Mejías, A. (2006). On El Naschie’s Conjugate Complex Time, Fractal E(∞) Space-Time and Faster-Than-Light Particles. International Journal of Nonlinear Sciences and Numerical Simulation. 7 (4), 467 – 472.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Swaminathan, N. (2007). New cells from old brains. Scientific American. &lt;a href="http://www.sciam.com/section.cfm?id=news"&gt;News&lt;/a&gt; - February 15, 2007. En www.sciam.com.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tegmark, M. (2003). Parallel Universes. Scientific American. 288 (5), 30 – 41.&lt;br /&gt;------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn1" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref1" name="_ftn1"&gt;[1]&lt;/a&gt; The idea of such an alter ego seems strange and implausible, but it looks as if we will just have to live with it, because it is supported by astronomical observations. The simplest and most popular cosmological model today predicts that you have a twin actually in a galaxy about 10 to the 1028 meters from here&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn2" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref2" name="_ftn2"&gt;[2]&lt;/a&gt; There are infinitely many other inhabited planets, including not just one but infinitely many that have people with the same appearance, name and memories as you, who play out every possible permutation of your life choices&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn3" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref3" name="_ftn3"&gt;[3]&lt;/a&gt; Not just a staple of science fiction, other universes are a direct implication of cosmological observations&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn4" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref4" name="_ftn4"&gt;[4]&lt;/a&gt; “…is right around you”&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn5" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref5" name="_ftn5"&gt;[5]&lt;/a&gt; “This cycle of duplication and division, known as the cell cycle, is the essential mechanism by which all living things reproduce”&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn6" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref6" name="_ftn6"&gt;[6]&lt;/a&gt; “In unicellular species, such as bacteria and yeasts, each cell division produces a complete new organism”&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn7" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref7" name="_ftn7"&gt;[7]&lt;/a&gt; “Even in the adult body, cell division is usually needed to replace cells that die. In fact, each of us must manufacture many millions of cells every second simply to survive”&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn8" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref8" name="_ftn8"&gt;[8]&lt;/a&gt; The traditional view of the adult primate neocortex is that it is structurally stable and that neurogénesis and synapse formation occur only during development (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF1RF1"&gt;1&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF2RF2"&gt;2&lt;/a&gt;). Yet structural plasticity in adult brains is found both among lower vertebrates (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF3RF3"&gt;3&lt;/a&gt;) and in phylogenetically older mammalian structures such as the olfactory bulb and hippocampus (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF4RF4"&gt;4&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF5RF5"&gt;5&lt;/a&gt;), even in primates (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF6RF6"&gt;6&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF7RF7"&gt;7&lt;/a&gt;). Furthermore, neurogenesis is widespread in the adult avian brain including in the hyperstriatum (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF8RF8"&gt;8&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF9RF9"&gt;9&lt;/a&gt;), a structure homologous to the mammalian cerebral cortex (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF10RF10"&gt;10&lt;/a&gt;). Thus, it may seem paradoxical that there is no compelling evidence for neurogenesis in the neocortex of adult mammals … We report that in adult macaques, new neurons are indeed added to several regions of association cortex where they extend axons. The presence of new neurons in brain areas involved in learning and memory (&lt;a href="http://www.sciencemag.org/cgi/content/full/286/5439/548?maxtoshow=&amp;amp;HITS=10&amp;amp;hits=10&amp;amp;RESULTFORMAT=&amp;amp;fulltext=neurogenesis%2C+gould%2C+1999&amp;amp;searchid=1&amp;amp;FIRSTINDEX=0&amp;amp;resourcetype=HWCIT#RF13RF13"&gt;13&lt;/a&gt;) supports earlier suggestions that adult-generated neurons may play a role in these functions&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn9" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref9" name="_ftn9"&gt;[9]&lt;/a&gt; Scientists have found that the adult human brain can create new cells. … Researchers in New Zealand and Sweden provide evidence for the existence of canals from the brain's ventricles that deliver fresh neurons to its olfactory bulbs&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn10" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref10" name="_ftn10"&gt;[10]&lt;/a&gt; “Ask anybody what the physical world is made of, and you are likely to be told "matter and energy." Yet if we have learned anything from engineering, biology and physics, information is just as crucial an ingredient. The robot at the automobile factory is supplied with metal and plastic but can make nothing useful without copious instructions telling it which part to weld to what and so on. A ribosome in a cell in your body is supplied with amino acid building blocks and is powered by energy released by the conversion of ATP to ADP, but it can synthesize no proteins without the information brought to it from the DNA in the cell's nucleus. Likewise, a century of developments in physics has taught us that information is a crucial player in physical systems and processes. Indeed, a current trend, initiated by John A. Wheeler of Princeton University, is to regard the physical world as made of information, with energy and matter as incidentals”.&lt;br /&gt;&lt;a title="" style="mso-footnote-id: ftn11" href="http://www.blogger.com/post-create.g?blogID=7330216339346187606#_ftnref11" name="_ftn11"&gt;[11]&lt;/a&gt;In particular, these hypothetical particles may play a decisive role in clarifying the apparent instantaneous correlation revealed in numerous EPR-like experiments. For instance, it is well-known in quantum mechanics that a particles can vanish without leaving any trace of it (quantum annihilation) or simply appear out of nowhere (quantum creation), move from one point to another without being in between (quantum tunneling), or even more flip instantaneously from one state to another (quantum jumping)&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-6923054300262529938?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/6923054300262529938/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=6923054300262529938' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/6923054300262529938'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/6923054300262529938'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2008/02/el-universo-no-es-infinito-una-razn.html' title='El universo no es infinito: una razón antropogénica'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-5185345672935298009</id><published>2008-01-24T18:02:00.000-08:00</published><updated>2008-11-04T14:40:30.034-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Miseria epistemológica de Juan Barreto y Rigoberto Lanz'/><title type='text'>Miseria epistemológica de Juan Barreto y Rigoberto Lanz</title><content type='html'>En 1846, el pensador socialista Pierre Joseph Proudhon publicó uno de sus escritos fundamentales: “La Filosofía de la miseria”. Karl Marx, quien criticaba fuertemente al autor francés por lo que consideraba su falta de rigurosidad científica, al año siguiente publicó una respuesta al libro de éste. Marx llamó a su propio libro “Miseria de la filosofía”. Como se verá más adelante, hemos encontrado graves fallas en la rigurosidad académica de la tesis doctoral de Juan Barreto. Es por este motivo por lo que, con el permiso de Marx, hemos parafraseado el título de su libro para darle nombre al presente artículo.&lt;br /&gt;El año pasado el Alcalde Mayor de la ciudad de Caracas, publicó en forma de libro la tesis con la que obtuvo el Titulo de Doctor en la Universidad Central de Venezuela. Dicha tesis fue tutoreada por el Dr. Rigoberto Lanz y publicada bajo el nombre de “Crítica de la razón mediática. Ensayo sobre biopolítica y potencia política del cuerpo (Pre-textos para un debate sobre el socialismo)”.&lt;br /&gt;No hemos revisado con exhaustividad toda la obra ni estamos en condición, en particular, de saber valorar la veracidad y pertinencia de todas sus referencias por cuanto no conocemos muchos de los autores citados; pero si lo estamos de llevar a cabo una especie de “biopsia” en un capitulo fundamental en el que el autor explaya lo que él denomina una “epistemología” (pag. 111), la cual utiliza para el desarrollo de sus planteamientos centrales, en particular el de “dispositivo información – comunicación”. Se trata del capítulo II de la “Primera Parte” del libro, cuyo título es el siguiente: “Un ejercicio sobre materia oscura y agujeros negros, virus y ADN”.&lt;br /&gt;El concepto de “epistemología” (por cierto, término que es muy utilizado por el Dr. Rigoberto Lanz en sus escritos) deriva de las raíces griegas ἐπιστήμη (episteme, conocimiento) y λογία (logos, teoría, tratado, estudio, ciencia), de manera que tradicionalmente se ha asumido a la epistemología como el estudio del conocimiento. Desde este punto de vista, a la epistemología le ha sido pertinente responder preguntas como ¿Qué podemos conocer? o ¿cómo sabemos que lo que conocemos acerca de la realidad es verdadero? Sin embargo, contemporáneamente, la epistemología es conceptualizada, más bien, como el estudio acerca de la producción y de la lógica del conocimiento científico. De manera que si, actualmente, ponemos sobre una mesa diversas visiones epistemológicas, no estaremos haciendo otra cosa que explayando diversas teorizaciones o construcciones explicativas acerca de la justificación, validez y fundamentación del conocimiento científico. Por ejemplo, el círculo de Viena, (grupo de científicos y filósofos que en los años 20 y 30 del siglo XX inaugura la práctica epistemológica profesional), asume una posición ante la producción del conocimiento científico conocida con el nombre de “Positivismo lógico”. Según dicha postura, habría que rechazar a la metafísica como fuente segura de conocimiento científico y cimentar el mismo mediante el uso de la lógica formal y la comprobación. Con el tiempo los positivistas lógicos han movido su visión hacia un, así denominado, “empirismo lógico”; no obstante la polémica epistemológica ha continuado y una de las preguntas fundamentales que no ha podido desaparecer del centro del ruedo es ¿Qué criterio puede servirnos para diferenciar el conocimiento científico de otros de diferente origen?.&lt;br /&gt;Cuando abordamos el capítulo “Un ejercicio sobre materia oscura y agujeros negros ..” de la tesis del señor Barreto, dado que se nos anuncia, en la primera página del mismo, que se trata de la exposición de una “epistemología”, supusimos que el autor sustentaría su particular posición en relación a la producción del conocimiento científico (o, cuanto menos, del conocimiento en general), la cual le serviría de base para sus propuestas teóricas acerca del fundamental tema contemporáneo que aborda en su disertación, como lo es el de los masmedia y su relación con la economía política. Sin embargo, con lo que nos encontramos en las tan sólo 11 páginas del capítulo en cuestión, fue con un listado muy extenso de términos provenientes de la física, la astrofísica y la biofísica, cada uno de los cuales apenas se explica en seguidilla y brevemente pero sin que hayan sido hilvanados, a pesar de lo prometido por el autor, con sentido epistemológico alguno. En ninguna parte del citado capítulo aparece una propuesta teórica acerca de la fundamentación del conocimiento, ni general ni científico; no se encuentra allí ninguna reflexión epistemológica. Se tendría que presumir, muy seriamente, que el Dr. Barreto desconoce de que trata la epistemología.&lt;br /&gt;Al revisar la apretujada lista de conceptos a la que estamos haciendo referencia, encontramos los siguientes: materia oscura, materia oscura o éter, materia oscura del éter, materia oscura del vacío, energía, masa, cosmos, tiempo, espacio, tejido flexible de cuatro dimensiones, materia, gravedad, curvaturas del tejido del espacio tiempo, super fluidez, mundos espejos, universos paralelos, radiación electromagnética de fondo, contracción o expansión del espacio tiempo, efecto inflacionario, cuerdas, supercuerdas, energía del vacío o energía oscura, constante cosmológica, inflatón, vacío, fuerza, acción, reacción, mar de radiaciones de microondas espesas, física de partículas, campo de fuerzas espeso, teoría inflacionaria o total del universo, microondas cósmicas, objetos extraños de partículas y de ondas, agujeros negros, Quazar, modelo estándar, microcosmos, campo de Higgs, partículas de vacío, campo de fuerza de nada, materia blanca, ecuaciones de la relatividad general especial (sig), mecánica cuántica, gravedad especial, cuásares, pulsares, rayos gamma, partículas de onda Z y W, destellos de estrellas de neutrones, campo fluctuante no simétrico, masas ligeras, masas pesadas, tiempo latente, campos diagramáticos de tensiones, lente gravitacional, supercuerdas branas y p-branas, antigravedad, fotones, bariones, radiación de fondo del cuerpo negro, rayos X, rayos X binarios, galaxias, “sobre gravedad”, ondas gravitacionales, inmunidad de las cepas bacterianas lisogénicas, partículas mágicas, plásmidos, ARN mensajero, células, síntesis de las proteínas, secuenciación del genoma, mutaciones, cadena de ADN, enzimas de restricción, cadenas mutantes, fluctuaciones estadísticas medibles, factor de la herencia, proteínas enzimáticas, fenómenos de variación de la herencia, radical químico, radiación, evolución, forma semicircular del cromosoma bacteriano, universo viral, modelo bioquímico de la vida, lógica de infección viral, conjunto estriado de campos de efectos de superficie…. En fin, una seguidilla alucinante de términos y conceptos que promedian 9 por página.&lt;br /&gt;Si tomamos, por ejemplo, el único de esos términos que es definido por el señor Barreto en el “Glosario” de su libro, el de agujeros negros, encontraremos que la conceptualización del mismo comienza de la siguiente manera: “Son lugares con gravedad igual o superior a la velocidad de la luz …”. (¿?). No es necesario continuar leyendo, este comienzo es suficiente para quedar asombrados porque, de entrada, el concepto es totalmente falso. El señor Barreto ha igualado de manera asombrosa y en tan solo 13 palabras, los conceptos físicos de “gravedad” y “velocidad”. Cualquier estudiante de física de la UCV le hubiese explicado la diferencia entre ambos.&lt;br /&gt;En medio del impresionante listado de conceptos, cuyas piezas, como hemos dicho, son muy vagamente explicadas y puestas una detrás de la otra, el autor afirma: “Estos hallazgos y los modelos analógicos que ellos sugieren, nos permiten construir un dispositivo teórico nuevo para acercarnos al estudio de las turbulencias no visibles y las densidades medibles de los campos o ambientes de opinión de la máquina información – comunicación que llamaremos eter simbólico, o gel mediático”. Sin detenernos en intentar desentrañar lo que quiso decir el señor Barreto en ese párrafo, de todos “estos hallazgos”, el que es central para el autor es el de “materia oscura”. Así lo señala apenas comienza el capítulo: “.., hemos escogido la polémica idea de la materia oscura o éter para explicar el fenómeno de funcionamiento de expansión del dispositivo información – comunicación y su contingente gravedad – antigravedad como lógica de la reproducción.” (el subrayado es nuestro). Aparte de la relación teórica que propone el señor Barreto entre dos constructos tan dispares como la “materia oscura” y “el fenómeno de funcionamiento de expansión del dispositivo información – comunicación” (relación teórica de la que hablaremos más adelante), cuando indagamos que es lo que cree el señor Juan Barreto acerca de que es la materia oscura, encontramos lo siguiente en la página 112 del capítulo en referencia: “La atracción de los objetos que llamamos gravedad, es sólo materia que se desliza por sobre las curvaturas del tejido del espacio tiempo…. A la densidad ‘medible’ de dicho tejido algunos la denominan materia oscura”. Esta es toda la definición que da el señor Barreto acerca de la hipótesis cosmológica que ha “escogido” para “explicar” una propuesta central de su tesis doctoral, cuyo epicentro es un evento terrícola y social, “el fenómeno de funcionamiento de expansión del dispositivo información – comunicación”. Esa definición, aparte de ser extremadamente escueta para una “idea” central de una tesis doctoral, también es falsa.&lt;br /&gt;La materia oscura no es la “densidad medible” del espacio tiempo. La “materia oscura” es el constructo central de una hipótesis (que, por cierto, compite con otras hipótesis), la cual intenta explicar el comportamiento de objetos celestes del que no se puede dar cuenta a partir de la materia observable. Por ejemplo, según las &lt;a href="http://home.earthlink.net/~umuri/_/Main/T_newton.html"&gt;leyes de la mecánica newton&lt;/a&gt;iana, la velocidad de una estrella a lo largo de su &lt;a href="http://home.earthlink.net/~umuri/_/Main/T_kepler.html"&gt;órbita&lt;/a&gt; dentro de una galaxia depende de la cantidad de masa que se encuentra dentro de dicha órbita. Pero se ha encontrado que la masa visible (o, como la denominan los científicos, masa luminosa) es mucho menor que la necesaria para explicar las velocidades observadas. A la discrepancia entre la masa gravitacional necesaria y la masa luminosa, se le intenta explicar mediante un constructo hipotético: la materia oscura. Dicho constructo hipotético, como bien ha dicho David B. Cline en Scientific American (The Search for Dark Matter, marzo 2003), es una “expresión de nuestra ignorancia” dado que es poco lo que se sabe acerca de ella. Por otra parte, la discrepancia referida puede muy bien terminar siendo explicada mediante una hipótesis alternativa, tal como acaba de indicar hace pocos días Stacy McGaugh en la revista Science (Seeing Through Dark Matter. 3 de agosto 2007): “La material oscura fue propuesta para explicar la dinámica de las galaxias. Una modificación de la ley de la fuerza gravitacional de Newton puede ofrecer una mejor explicación”. En todo caso, si la hipótesis de la “materia oscura” terminase sobreviviendo ante otras hipótesis, ella sería (como lo indica, señor Barreto, su propio nombre) un tipo de materia, no una “densidad”.&lt;br /&gt;Ante estos niveles de falseamiento o impostura conceptual nos preguntamos: ¿Y el tutor de la tesis, Dr. Rigoberto Lanz, quien al principio del libro alaba a su tutoreado indicando que posee un “rigor epistemológico intransigente”, no revisó la tesis antes de conformarla?. Dada la enorme cantidad de conceptos físicos, astrofísicos y biofísicos que en ella se manejan, ¿no la sometió al escrutinio de expertos en dichas áreas?.&lt;br /&gt;¿Si en su tesis doctoral, el señor Barreto da un trato tan intelectualmente irresponsable a conceptos físicos y astrofísicos que no admiten muchas ambigüedades, que podemos esperar para el trato hacia otras categorizaciones sociales mucho más polémicas, manejadas en el mismo texto?. La muestra del tejido de la tesis que hemos analizado, la “biopsia” que hemos realizado, nos indica que la situación puede ser muy grave en el resto de la tesis doctoral del señor Juan Barreto, la cual contó con el aval del Dr. Rigoberto Lanz.&lt;br /&gt;Por último, nos referiremos a la relación teórica propuesta por el autor; aquello de que la “materia oscura” pueda “explicar el fenómeno de funcionamiento de expansión del dispositivo información – comunicación” presentado en un aislado planeta de La Vía Láctea. Consideramos que sería muy interesante (lo decimos en serio) que se encontrara sustentación para una tal hipótesis de origen metafísico (en el sentido de no ser de origen empírico). Es cierto que la metafísica, no pocas veces, puede ser buena fuente de hipótesis fructíferas; pero para encontrar dicha sustentación, señor Barreto, se necesitaría de más de 11 páginas y de una experticia epistemológica titánica que tendría que construir la relación teórica entre el fenómeno social terrestre referido y un constructo hipotético astrofísico como el de la materia oscura, acerca de cuya naturaleza no se sabe prácticamente nada. Pero para eso, señor Barreto, hay que comenzar por saber, cuanto menos, que quiere decir epistemología.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-5185345672935298009?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/5185345672935298009/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=5185345672935298009' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/5185345672935298009'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/5185345672935298009'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2008/01/miseria-epistemolgica-del-alcalde-juan.html' title='Miseria epistemológica de Juan Barreto y Rigoberto Lanz'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-7330216339346187606.post-2089457596688545583</id><published>2007-12-01T06:06:00.000-08:00</published><updated>2008-11-03T14:58:59.642-08:00</updated><category scheme='http://www.blogger.com/atom/ns#' term='Razones para la humildad ontológica'/><title type='text'>Razones para la humildad ontológica</title><content type='html'>&lt;strong&gt;Razones para la humildad ontológica&lt;br /&gt;&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;v Principio de incertidumbre de Heisenberg&lt;br /&gt;v Teorema de incompletitud de Gödel&lt;br /&gt;v Teoría del caos&lt;br /&gt;v Visión epistemológica de Karl Popper&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que el filósofo racionalista alemán Christian Wolf utilizó por primera vez, en el siglo XVII, el término “ontología”, éste ha presentado ciertas variaciones en su significado. En nuestro caso, le daremos uso en el mismo sentido con el que lo utiliza Egon Guba (1990): el estudio de la naturaleza de la realidad.&lt;br /&gt;Si sobrevolamos en un planeador la historia de la humanidad, tal vez una de las conclusiones más inevitables a la que llegaremos es que los seres humanos no podemos acostarnos cada noche, de manera despreocupada, sin portar bajo la solapa de la conciencia, teorías explicativas acerca de la realidad que nos circunda; vale decir, sin una concepción ontológica. La más popular de todas esas explicaciones ontológicas tiene un nombre bastante corto: Dios. La hipótesis Dios ha sido manejada durante la historia de la humanidad con tal flexibilidad ad líbitum, que la dota de una totalizante capacidad explicativa y, por el contrario, de un mínimo contenido empírico: puede explicar desde como apareció el universo hasta el porqué nos salvamos de mojarnos en un aguacero. Sin embargo, paralelo a este tipo de explicaciones (cuya característica principal es que no son falsables dado que ellas se sostienen sobre un acto de fe), hace unos 2600 años nació en Grecia otra manera de intentar explicar la realidad y cuya característica principal es la de mantener una actitud permanentemente crítica ante las hipótesis que arrojamos, como “redes” (Popper dixit), sobre la realidad e, incluso, una actitud crítica ante la manera misma en que se lleva a cabo la construcción de dichas hipótesis. Es imposible dejar de citar en el nacimiento de dicha “otra” actitud, a un filósofo de los injustamente llamados pre socrático: Tales de Mileto (625-546 a.C.). Este pensador, al que hay que considerar el padre de la filosofía, conminaba a sus seguidores a criticar sus propias hipótesis más que asumir una actitud de defensa a ultranza de las mismas. Esta actitud representó una clara ruptura con la que, hasta aquél momento, era la actitud dominante en la producción y transmisión de conocimiento: el mito. Representó el erguimiento del logos ante el mito. Representó el nacimiento de la filosofía y de la ciencia.&lt;br /&gt;Durante esos 26 siglos, la relación entre tales dos actitudes, la de la fe y la del pensamiento crítico, ha sido entreverada y ha presentado muchas variaciones. Han transcurridos épocas de separación de aguas, como la edad media, el stalinismo en la ex URSS o, incluso, la actual era Bush en los Estados Unidos, en las que la fe se ha hecho del poder político y ha intentado o ha mantenido arrinconado al pensamiento crítico; y otras, como en el siglo de las luces (época acerca de la que el filósofo Immanuel Kant llegó a decir que su lema principal era el de “atreverse a conocer”), en las que el pensamiento crítico ha logrado hacer avanzar una visión secular de la sociedad y ha abierto campo a la libertad en la búsqueda de explicaciones acerca de la realidad que nos rodea.&lt;br /&gt;Como actitud ante el universo, cada una de las dos que hemos citado puede ser caracterizada en cuanto a su nivel de “prepotencia ontológica” (permítasenos la expresión); vale decir, el nivel de considerar que “se las sabe todas” frente a las interrogantes acerca de los orígenes y la naturaleza de la realidad. Obviamente que la actitud del mito y de la fe a ciegas en constructos religiosos o, en sus hermanos, en constructos ideológicos, es poseedora de una mucho mayor “prepotencia ontológica” que la del pensamiento crítico; la actitud de la fe considera que ha tomado por la chiva al universo y que posee todas las explicaciones ontológicas acerca del mismo. Los miembros de una fe no necesitan pensar porque ya ellos están pensados por su propia fe. Los preceptos de su fe piensan por ellos, solo queda repetirlos, ya no queda mas nada que buscar. Por el contrario, para la otra actitud, no hay otro camino que la duda y la búsqueda incesante.&lt;br /&gt;Ahora bien, resulta que de la casa gobernada por la actitud del pensamiento crítico, han surgido unos descubrimientos hechos durante el siglo que acaba de terminar, el siglo XX, que apuntan en dirección de una posición incluso menos prepotente que la de la búsqueda incesante, ya que indican que aun la misma indagación sólo puede producir frutos limitados. Después de esos descubrimientos, realizados particularmente en los campos de la física, la matemática y la epistemología, ya no es posible esperar, como lo supuso Laplace en el siglo XIX, que tendremos algún día un conocimiento pleno y final acerca de la realidad y, por lo tanto, una plena capacidad predictiva acerca del universo. Esos descubrimientos son: el principio de incertidumbre de Heisenberg, el teorema de incompletitud de Gödel, la teoría del caos y la visión epistemológica de Karl Popper.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Principio de incertidumbre de Heisenberg&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera revolución, a la que haremos referencia, le puso límites al conocimiento que los homo sapiens podemos alcanzar acerca de la realidad: el universo es cognoscible, pero hasta los límites establecidos por el principio de incertidumbre de Heisenberg:&lt;br /&gt;“El principio de incertidumbre tiene profundas implicaciones sobre el modo que tenemos de ver el mundo. Incluso más de cincuenta años después, éstas no han sido totalmente apreciadas por muchos filósofos, y aun son objeto de mucha controversia. El principio de incertidumbre marcó el final del sueño de Laplace de una teoría de la ciencia, un modelo del universo que sería totalmente determinista: ciertamente, ¡no se pueden predecir los acontecimientos futuros con exactitud si ni siquiera se puede medir el estado presente del universo en forma precisa!”. (Hawking, 1988, p. 83, 84).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este principio indica que para poder conocer la posición y la velocidad futura de una partícula, debemos conocer su posición y velocidad actuales; pero al medir ambas variables, la incertidumbre de la primera medida multiplicada por la incertidumbre de la segunda siempre dará un resultado que no puede ser menor a una cantidad conocida como la constante de Planck:&lt;br /&gt;ΔP. ΔV ≥ constante de Planck&lt;br /&gt;Es decir, que la incertidumbre en el conocimiento de ambas condiciones de la partícula nunca puede ser reducida a cero. Aparte de que si se aumenta la precisión en la medida de una de las dos variables aumenta la incertidumbre en la medida de la otra. Albert Einstein no pudo creer que el universo contuviese tal nivel de incertidumbre, se jaló de los pelos y soltó aquello de que “Dios no juega a los dados”. En el marco de su polémica con Bohr y otros padres de la física cuántica, los experimentos teóricos propuestos por Einstein con el fin de borrar toda incertidumbre en la medición simultánea de la posición y velocidad de las partículas atómicas, han sido posteriormente refutados, con lo que, según parece, Dios si juega a los dados aunque, según se desprende del mundo lleno de propensiones de Karl Popper (1996), estos estén cargados. Los límites impuestos por el principio de incertidumbre nos hablan del descubrimiento de una condición intrínseca de la naturaleza y no de limitaciones en nuestras posibilidades perceptivas o en nuestras posibilidades técnicas (Hawking, 1988, p. 83); vale decir, el principio establece un límite al conocimiento de la realidad. A partir del principio de incertidumbre, la ciencia tiene conciencia (a diferencia de por ejemplo las religiones, las ideologías y, seguramente, muchos investigadores desactualizados) que no puede hablar del universo con la arrogancia de quien piensa que lo sabe todo. Hoy por hoy, la ciencia sabe que no lo sabe todo, pero sobre todo sabe que nunca podrá saberlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teorema de incompletitud de Gödel&lt;br /&gt;La otra gran revolución científica a la que queremos hacer referencia, y de la que seguramente se tiene menos conciencia, es aquella provocada por Kurt Gödel (1906-1978). Este matemático y lógico nacido en Brünn, ciudad cercana a Viena (en la actual República Checa), demostró en 1931 y sin hacer referencia a experimento empírico alguno (lo que reforzaría la opinión de quienes piensan que el universo está escrito en lenguaje matemático), que ningún sistema de proposiciones puede contener la demostración de su propia coherencia; esto sólo puede hacerse mediante referencia a un sistema de proposiciones mayor, el cual a su vez no puede justificar su propia coherencia sino mediante referencia a otro sistema mayor. Esto nos conduce a una secuencia infinita de sistemas.&lt;br /&gt;Las teoría matemáticas se construyen sobre la base de dos elementos fundamentales: axiomas (premisa o principio básico que es asumido como verdadero sin recurrir a demostración alguna) y reglas para llevar a cabo inferencias con dichos axiomas. Por otra parte, el sueño de todo matemático es demostrar que su ciencia posee dos grandes cualidades: que es consistente y que es completa. Por consistente se quiere decir que la matemática está libre de contradicciones en sus razonamientos, vale decir, que está inmunizada a cualquier tipo de asalto. Y por completa, que toda proposición que haya sido pensada o pueda ser pensada, puede ser probada o refutada dentro del sistema axiomático. Kurt Gödel demostró que es imposible cumplir ese sueño: no es posible concebir un conjunto de axiomas y un juego de reglas de transformación que suministren todas las verdades formales; siempre será posible pensar verdades indemostrables En otras palabras, Gödel probó que si tomamos un conjunto de axiomas suficientemente amplio (que cuanto menos contenga los axiomas de la aritmética), no es posible demostrar, con las reglas de deducción del sistema, que ese conjunto de axiomas es simultáneamente consistente y completo. Si es consistente siempre existirán teoremas verdaderos que nunca se podrán demostrar con el sistema y, por lo tanto, no será completo; y si es completo necesariamente contendrá contradicciones, es decir que no será consistente. En este sentido el teorema de Gödel tiene cierta analogía con el principio de incertidumbre de Heisenberg, el cual establece que si intentamos precisar la posición de una partícula obtendremos una mayor incertidumbre en su velocidad y si intentamos precisar su velocidad obtendremos una mayor incertidumbre en su posición.&lt;br /&gt;Es justificado considerar, como lo consideran muchos pensadores, que el Teorema de Incompletitud de Gödel es una de las más grandes producciones de la mente humana, ya que lo que se encuentra detrás de él, es el establecimiento de un límite a la razón. Hoy la razón sabe que no puede demostrarlo todo y, sobretodo, sabe que no puede demostrar la consistencia de sus sistemas axiomáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Teoría del caos&lt;br /&gt;De la casa de la física también ha salido otra constatación que le pone límites a nuestras posibilidades de hablar ante otros o de poner ante la cara de otros, certezas acerca de cómo son las cosas. Este otra limitación viene de la mano de la teoría del caos.&lt;br /&gt;En el marco del paradigma newtoniano, una diferencia fundamental entre las ciencias naturales y las ciencias sociales es que estás, a diferencia de las primeras, consideran la variable “tiempo”. Sus objetos de estudio son sucesos, los mismos poseen historia, cuentan con un pasado que da razón de ellos y con un futuro no fácilmente determinable. Por el contrario, para las ciencias naturales newtonianas, particularmente para la física clásica, la flecha del tiempo no existe, el comportamiento de las leyes físicas no contempla ningún tipo de asimetría temporal, es lo mismo decir pasado que presente o futuro. Las leyes que gobiernan la naturaleza no cambian con el paso del tiempo. Según Ilya Prigogine (Químico y físico nacido en Moscú en 1917, premio Nóbel de química 1977), la excomulgación del tiempo por parte de la ciencia clásica está relacionada con el control que la visión religiosa ha ejercido sobre las sociedades durante mucho tiempo; a los ojos de Dios todo está dado, no existen diferencias entre pasado presente y futuro.&lt;br /&gt;Pero se ha presentado una ruptura paradigmática a raíz de que un grupo de científicos y pensadores, a la cabeza de los cuales se encuentra Prigogine, han prestado cada vez más atención a las llamadas “estructuras de no equilibrio”, aquellas en las que la flecha del tiempo y los fenómenos irreversibles juegan un papel fundamental. La diversidad de estructuras de no equilibrio (entre ellas la vida, el clima, una columna de humo, las sociedades humanas y la bolsa de valores) que van descubriendo los investigadores es asombrosa y se ha tomado conciencia que ellas forman la mayor parte de los sistemas existentes en el universo, mientras que los llamados “sistemas dinámicos estables” (a los que básicamente se dedicaba la física clásica), son mas bien excepcionales. En el devenir de las estructuras de no equilibrio, ocurren momentos de bifurcación en los que el sistema tiene ante si varios posibles caminos. Veamos que nos dice al respecto Grégoire Nicoli:&lt;br /&gt;“Desde el punto de vista físico la situación es todavía mas sorprendente. En efecto, la bifurcación es en realidad un momento de toma de decisión, ya que más allá de λ el sistema se ve confrontado con múltiples elecciones. Se torna entonces muy sensible a los efectos aleatorios que, debido al sesgo de las fluctuaciones estadísticas, terminarán por privilegiar uno de los estados accesibles. Una vez canalizado sobre una rama particular de estados, el sistema seguirá un curso que estará determinado fundamentalmente por esta elección crítica. Se torna así en un objeto histórico, que conservará para siempre, en su seno y en su orden cronológico, el recuerdo de los hechos pasados encontrados sucesivamente que han prevalecido en los umbrales de bifurcación” (el subrayado es nuestro) (en Brans, Stengers y Vincke, 2000, p. 79)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos puntos de bifurcación, las condiciones iniciales son vitales para el desenvolvimiento futuro del sistema, dado que cualquier minúscula variación en ellas lleva a una ampliación exponencial que introduce una gran impredicibilidad en el devenir de los mismos. De aquí es de donde se ha hecho famoso el denominado “efecto mariposa”, según el cual el revolotear de una mariposa en un bosque de Japón puede terminar provocando una gran tormenta sobre Nueva York.&lt;br /&gt;Son tales las consecuencias que el estudio de las estructuras de no equilibrio ha traído tanto para la visión ontológica como epistemológica de quienes se han percatado de sus implicaciones, que se ha llegado a pedir disculpas por lo que, ahora, se considera fue una posición científica errada:&lt;br /&gt;“Llegados a este punto debo hacer un alto y hablar en nombre de la gran hermandad de los expertos de la mecánica. Hoy somos conscientes de que el entusiasmo que sentían nuestros predecesores por el éxito maravilloso de la mecánica newtoniana les llevó a hacer generalizaciones, en el campo de la predicción…, que hoy han resultado ser falsas. Queremos pedir disculpas colectivamente por haber inducido a error al público culto al propagar, a propósito del determinismo de los sistemas que cumplen las leyes newtonianas del movimiento, unas ideas que después de 1960 ya no se pueden sostener” (Sir James Lighthill en Prigogine, 1999, p. 43 y 44)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas consecuencias han llegado a alterar, incluso, la concepción clásica que se tenía acerca de las leyes de la naturaleza:&lt;br /&gt;“Tradicionalmente estas leyes estaban asociadas al determinismo y a la reversibilidad del tiempo. En los sistemas inestables las leyes de la naturaleza se tornan fundamentalmente probabilísticas. Expresan lo que es posible, y no lo que es cierto” (el subrayado es nuestro) (Prigogine, 1999, p. 108, 109)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creemos que en esas palabras de Ilya Prigogine, se encuentra encerrada una nueva confirmación de nuestra limitada capacidad de conocimiento acerca de la realidad que nos rodea: los sistemas de no equilibrio, que conforman la mayor parte de la realidad conocida, son altamente impredecibles. No es posible hablar de ellos desde la certeza sino desde las posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visión epistemológica de Karl Popper&lt;br /&gt;Por último nos referiremos a la que nos parece la más importante propuesta epistemológica del siglo XX, la propuesta de Karl Popper. Para Popper, la inducción no sirve para sustentar el conocimiento científico: conseguir cisnes blancos no sustenta de manera lógica la conclusión de que todos lo sean. Sin embargo, una sola prueba en contrario (un solo cisne negro), es decir una sola falsación, es suficiente para derrumbar la propuesta teórica de que todos los cisnes son blancos. Vale decir, de enunciados particulares no se pueden derivar enunciados universales, pero una sola falsación puede derribar un enunciado universal. Esto implica que entre la verificación y la falsación hay una relación asimétrica según la cual la falsación es mucho más poderosa que la verificación. Producto de todo esto, la conclusión popperiana es que las especulaciones teóricas no pueden verificarse definitivamente, pero si falsarse (Popper, 1998). Oigamos directamente a Popper:&lt;br /&gt;“.... tomemos un caso trivial en que la gente hable de inducción; por ejemplo, el caso de los muchos cisnes blancos que conducen a la proposición ‘todos los cisnes son blancos’. ¿Qué es lo que sucede realmente? Lo que sucede realmente es que ante un cisne blanco reaccionamos con la hipótesis – una hipótesis creadora- de que todos los cisnes son blancos. ¿Por qué es una hipótesis creadora? Porque va más allá de todo aquello que hemos visto. Y entonces se retiene esta hipótesis creadora. Intentamos estamparla en el mundo hasta que ya no funciona. Esto es así en todas las aparentes, o así llamadas, inducciones. Reaccionamos creativamente ante cualquier cosa en el mundo, se somete a prueba esta reacción creadora y, si hubiera lugar a ello, el mismo mundo la destruye”. (Los subrayados son nuestros) (1997, p. 82)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por esto para Popper, es científico lo que es falsable, y la principal herramienta de todo investigador debe ser la crítica más que la defensa, incluso, de sus propias proposiciones. Seguramente, y en concordancia con todo lo anterior, es por lo que Prigogine ha dicho que la ciencia es siempre un encadenamiento de proposiciones refutables (en Sorman, 1989, p. 41)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conclusiones&lt;br /&gt;1. El universo no puede ser totalmente cognoscible.&lt;br /&gt;2. Todo conjunto de axiomas que propongamos nunca podrá ser totalmente completo y/o coherente.&lt;br /&gt;3. La mayoría y los más interesantes sistemas que conforman la realidad son sistemas de no equilibrio, caóticos e impredecibles en si mismo.&lt;br /&gt;4. Toda propuesta explicativa o teórica que arrojemos sobre el universo o sobre parte de él para intentar comprenderlo, nunca podrá ser verificada de manera definitiva.&lt;br /&gt;Puestos sobre la mesa los argumentos anteriores, tenemos que concluir que la ciencia, siendo algo recién inventado al igual que su propia filosofía, la epistemología (recordemos que Descartes murió hace tan solo 350 años), pronto ha hecho descubrimientos que hacen necesario que el hombre acepte sus limitaciones y se asuma en el marco de una búsqueda de posibilidades limitadas: Es por lo tanto necesaria la humildad a la hora de acercarnos con nuestro estetoscopio a oír el corazón del universo que nos rodea. Ante él, la más realista de las respuestas es “NO SE”. No sabemos, en realidad, cuales son las respuestas a las preguntas fundamentales que nos hacemos.&lt;br /&gt;Sin embargo, a partir de aquí, puede embargarnos el pesimismo y la soledad. El peso absoluto de sentirnos solos ante un universo que se niega a responder las preguntas existenciales más fundamentales. A partir de aquí es tentador dejarse deslizar hacia visiones como la contenida en un texto publicado por la UNESCO con motivo del coloquio “La ciencia y la diversidad de las culturas”:&lt;br /&gt;El desarrollo científico desemboca en una verdadera elección metafísica, trágica y abstracta: el hombre tiene que elegir entre la tentación tranquilizadora pero irracional, de buscar en la naturaleza la garantía de los valores humanos, la manifestación de una pertenencia esencial, ……. y la fidelidad a una racionalidad que le deja sólo ante un mundo mudo y estúpido” (el subrayado es nuestro) (en Prigogine, 1999, p. 112).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero por otra parte, se puede asumir una postura que, aunque aceptando que no tenemos muletas ni analgésicos que nos tranquilicen ante el miedo que provoca en nuestra alma el hecho de asumirnos solos ante el universo, asume también la responsabilidad de elegir y labrar nuestro propio destino. Como diría Jacques Monod, Premio Nóbel de Fisiología y Medicina 1965:&lt;br /&gt;“La antigua alianza está ya rota; el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del universo de donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte. Puede escoger entre el reino y las tinieblas” (el subrayado es nuestro) (1971, p. 193)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Planteamos la posibilidad de establecer una alianza entre este universo (que aunque bastante mudo, se nos presta, se nos facilita) y nuestra capacidad de hacer una reverencia interior, personal, intima, que sin embargo se puede hacer acompañar por otras conciencias parecidas, para apostar a favor del bien. Esa otra posición es la de “aprovecharnos”, es la de “sacarle provecho” a la posibilidad, entonces, de ser nosotros mismos humildes creadores de mundos. Mundos que, por pequeños que sean, pueden llegar a emitir el destello propio de la serena bonitura que acompaña a la bondad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ramón Francisco Reyes Echegaray&lt;br /&gt;Maestro rural. Escuela Rural La Galera. Los Teques. Edo. Miranda&lt;br /&gt;Magíster en Desarrollo y Ambiente. Univ. Simón Bolívar&lt;br /&gt;e-mail: ramonfrancisco1@gmail.com&lt;br /&gt;Cel. 0414 – 288.32.01&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Referencias&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brans, Jean-Pierre; Stengers, Isabelle; Vincke, Philippe (Compiladores) (2000). Ilya Prigogine: El tiempo y el devenir. Barcelona (España): Editorial Gedisa S.A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guba, Egon (1990). The paradigm dialog. New York: Sage&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hawking, Stephen (1988). Historia del tiempo. Barcelona (España): Editorial Crítica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Monod, Jacques (1971). El azar y la necesidad. Ensayo sobre la filosofía natural de la biología moderna. Barcelona (Caracas): Barral Editores, S.A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prigogine, Ilya (1999). Las leyes del caos. Barcelona (España): Editorial Crítica&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Popper, Karl (1996). Un mundo de propensiones. Madrid: Editorial Tecnos. S.A.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Popper, Karl (1997). Sociedad abierta, universo abierto. Conversación con Franz Kreuzer. Madrid: Editorial Tecnos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Popper, Karl (1999). La lógica de la investigación científica. Madrid: Editorial Tecnos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sorman, Guy (1989) Los verdaderos pensadores del siglo XX. Buenos Aires: Editorial Atlántida&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/7330216339346187606-2089457596688545583?l=ramonfrancisco.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/feeds/2089457596688545583/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=7330216339346187606&amp;postID=2089457596688545583' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/2089457596688545583'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/7330216339346187606/posts/default/2089457596688545583'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://ramonfrancisco.blogspot.com/2007/12/razones-para-la-humildad-ontolgica.html' title='Razones para la humildad ontológica'/><author><name>M.Sc. Ramon Fco. Reyes Echegaray / Maestro rural</name><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='26' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_98XYeuFkdF0/R1FzevIO36I/AAAAAAAAAAU/fHDQR_8PTJ8/S220/En+el+apartamentico+2.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
